Voy a lavar mi frente con el viento de montaña Para ensoñar tu presencia claramente Voy a lavar mis manos con rocío de madrugada Para tocarte sin prisas Desplegaré mis alas al zafiro del ocaso Para así purificarme en la inmensidad nocturna Afinaré mi oído a las más sutiles texturas Que el firmamento destile Me encontraré despierto arrojándome a tu cauce Sin residuos del pasado en la memoria Sumergiré mi alma en los ríos frescos Que bajan cantando entre las rocas Si yo quiero mirarte